MÁS DE 250.000 PERSONAS LE RINDIERON CULTO AL GAUCHITO GIL
En 2009 fueron 200.000 y en 2008 120.000. Gracias, es la palabra que más se lee en las placas que revisten todas las paredes. Casi no queda lugar libre en el oratorio del Gauchito Gil y han comenzado a ocupar los sitios menos imaginados para eternizar, en bronce y con letras de molde, la devoción por el gaucho matrero que el culto popular convirtió en un “santo pagano” y que cada año convoca a multitud de fieles. “Para mi es milagroso”, sólo alcanzó a decir entre lágrimas una señora de Buenos Aires que se arrodilló al llegar a la cruz que recuerda donde está enterrado. Ayer fue el aniversario de la muerte del Gauchito Gil y más de 120 mil personas entraron al santuario ubicado en un predio a la vera de la Ruta Nacional 123, cerca de Mercedes. Según una estimación de la Policía de Corrientes, desde el miércoles hasta ayer más de 250 mil personas pasaron por la zona. Cada vez llega más gente. El año pasado la cifra había trepado a las 200 mil personas, y el anterior a 120 mil. Hubo colas de mas de un kilometro.
La gente tuvo que hacer colas ayer de hasta un kilómetro para llegar al oratorio. Seis o siete horas de espera por un par de minutos frente a la imagen del Gauchito..
Los dos paradores que funcionan al lado del predio del santuario están atestado de autos, camiones y micros de larga distancia. Pagan 15 pesos por día, solamente para estacionar el vehículo. La mayoría viene del conurbano bonaerense, también hay muchas delegaciones de Santa Fe, Rosario, Córdoba y hasta de Mendoza, Tucumán y Santiago del Estero. Las familias acampan en la banquina, al costado de la Ruta Nacional que corta al medio la provincia y es paso obligado del transporte.
Circular por la zona es una odisea y un riesgo, aunque no se produjeron accidentes. Son casi 15 kilómetros de vehículos estacionados en las dos banquinas. El lugar, una romería. El epicentro es el oratorio, pero a ambos lados y por casi 5 kilómetros se extiende el tolderío de los feriantes, allí se desarrolla el costado comercial de la festividad. La exaltación del culto pagano factura mucho. Este año la novedad (pero sin tanto éxito) fue el agua mineral “Gauchito Gil” a 8 pesos la botella.
Llegar hasta el oratorio pone a prueba toda la fe. La cola no solo es larguísima -comienza a la medianoche, después de una misa y una procesión de 500 jinetes ataviados como el Gaucho Gil- sino que además es a la intemperie. Ayer, después de un chaparrón mañanero, con el sol del mediodía la temperatura rozó los 40 grados. Dentro del santuario, los fieles acariciaban la imagen del gauchito, le besaban la frente. Otros le dejaban ofrendas y hablaban en silencio a la figura inconfundible de camisa celeste, pañuelo y vincha roja sujetando la melena negra.
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